Recambios para el mantenimiento del coche

Recambios para mantenimiento por VIN

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Recambios para la revisión

Intervalos de mantenimiento del vehículo

Se indican intervalos orientativos. Los plazos exactos dependen del vehículo y de las recomendaciones del fabricante.
Intervalos de sustitución
15000 km
30000 km
45000 km
60000 km
75000 km
90000 km
105000 km
120000 km
135000 km
150000 km
180000 km
200000 km
Aceite de motor
Filtro de aceite
Filtro de aire
Filtro de habitáculo
Filtro de combustible
Bujías de encendido
Aceite de transmisión
Líquido de dirección asistida
Pastillas de freno delanteras de disco
Pastillas de freno traseras de disco
Zapatas de freno de tambor traseras
Disco de freno delantero
Disco de freno trasero
Bujía de incandescente
Correa de distribución
Kit de correa de distribución
Tensor de la correa de distribución
Rodillo tensor de la correa de distribución
Cadena de distribución
Tensor de cadena de distribución
Correa de accesorios
Correa de accesorios, juego
Tensor de correa de accesorios
Rodillo tensor de la correa de transmisión
Batería de arranque

Preguntas frecuentes sobre el mantenimiento del vehículo

Como referencia general, el mantenimiento suele realizarse cada 10.000–15.000 km o una vez al año. Si el vehículo se utiliza principalmente en ciudad, con atascos frecuentes y trayectos cortos, es recomendable acercarse al intervalo de los 10.000 km. Otros signos que pueden indicar que el coche necesita una revisión son un aumento del consumo de aceite o combustible, ruidos extraños, dificultades para arrancar o una menor eficacia de los frenos.
Después de 10.000–15.000 km, el aceite puede perder parte de sus propiedades y ofrecer una menor protección al motor. Esto puede acelerar el desgaste de los componentes internos y del turbocompresor, si el vehículo dispone de él, además de favorecer la formación de depósitos. Si el cambio se retrasa considerablemente, aumenta el riesgo de sobrecalentamiento y de obstrucción de los conductos de lubricación.
Solo debería hacerse en caso de necesidad y si los aceites tienen la misma viscosidad, por ejemplo, 5W-30, y cumplen las especificaciones y homologaciones requeridas, como ACEA o API. Incluso en ese caso, no es recomendable hacerlo habitualmente, ya que los distintos paquetes de aditivos pueden afectar al rendimiento del aceite. Para rellenar el nivel, lo mejor es utilizar un aceite con las mismas características que el que ya lleva el motor.
Después de 3–5 años de uso, el líquido refrigerante puede perder parte de sus propiedades anticorrosivas. Esto puede favorecer la corrosión del radiador y de la bomba de agua, reducir la eficacia de la refrigeración y aumentar el riesgo de sobrecalentamiento del motor. En casos más graves, pueden aparecer fugas en el sistema de refrigeración o daños en el termostato.
Como referencia general, la correa de distribución suele sustituirse entre los 60.000 y 120.000 km o cada 4–6 años, aunque el intervalo exacto depende del fabricante y del motor. Si has comprado un coche de segunda mano y no conoces su historial de mantenimiento, es recomendable sustituir la correa junto con los rodillos y la bomba de agua. Una inspección visual no garantiza que la correa esté en buen estado: puede parecer correcta por fuera y presentar daños internos.
En muchos motores modernos, la rotura de la correa puede provocar que los pistones entren en contacto con las válvulas. Esto puede causar válvulas dobladas, daños en los pistones y una avería grave que requiera una reparación completa del motor. El coste de esta reparación puede ser muy superior al de sustituir a tiempo el kit de distribución.
La forma más precisa de seleccionar los consumibles adecuados es buscarlos mediante el número VIN. Esto ayuda a evitar errores relacionados con la versión o motorización del vehículo. También puedes utilizar la matrícula o introducir manualmente los datos exactos del coche: marca, modelo, año, cilindrada y potencia.
En una caja de cambios manual, como referencia general, el aceite puede sustituirse cada 60.000–80.000 km. En una caja de cambios automática, el intervalo orientativo suele ser de 50.000–60.000 km. En una transmisión CVT, el intervalo puede situarse aproximadamente entre 40.000 y 60.000 km. En caso de conducción intensa, uso frecuente en ciudad o atascos, puede ser recomendable reducir estos intervalos. Consulta siempre las especificaciones del fabricante de tu vehículo.
Como orientación general:
  • Motores de gasolina: 60.000–100.000 km
  • Motores diésel: 80.000–120.000 km

También hay que tener en cuenta la antigüedad de la correa. En algunos vehículos, se recomienda sustituirla después de 5–6 años, incluso si el kilometraje es bajo. El intervalo exacto depende del fabricante y del motor.

La capacidad del sistema de lubricación suele estar entre 3,5 y 6 litros, aunque puede variar según el motor. Los motores de pequeña cilindrada pueden necesitar alrededor de 3,5–4 litros, mientras que otros motores pueden requerir entre 4,5 y 5,5 litros o incluso 6–7 litros. La cantidad exacta debe consultarse en la documentación técnica del vehículo.
Como referencia general:
  • Cada 10.000–15.000 km: aceite de motor y filtro de aceite.
  • Cada 15.000–30.000 km: filtro de aire y filtro de habitáculo.
  • Cada 30.000–60.000 km: filtro de combustible y líquido de frenos.
  • Cada 40.000–60.000 km: bujías de encendido.
  • Cada 60.000–120.000 km: correa de distribución y correa auxiliar.

Los intervalos pueden variar considerablemente según el vehículo, el motor y las condiciones de uso. Consulta siempre las recomendaciones del fabricante.

Las escobillas suelen tener una vida útil aproximada de 6–12 meses. Si dejan marcas, zonas sin limpiar o producen chirridos, es posible que la goma haya perdido elasticidad y sea necesario sustituirlas. El desgaste puede ser más rápido durante el invierno, por lo que en algunos casos pueden necesitar un cambio después de una sola temporada.
Si el motor de arranque gira lentamente, la batería puede ser la causa, especialmente si su tensión es inferior a 12 V. Si el motor de arranque gira con normalidad pero el motor no llega a arrancar, el problema puede estar relacionado con las bujías u otros componentes del sistema de encendido o alimentación.

En los vehículos diésel, las bujías de precalentamiento pueden dificultar el arranque, especialmente cuando el motor está frío.

En muchos vehículos se utilizan refrigerantes de especificaciones como G12, G12+ o G13, mientras que G11 es más habitual en sistemas de vehículos antiguos. Sin embargo, el color del refrigerante no es un criterio suficiente para elegirlo: lo importante es utilizar un producto que cumpla las especificaciones y homologaciones recomendadas por el fabricante. No mezcles distintos tipos de refrigerante sin comprobar antes su compatibilidad. Si desconoces qué líquido lleva el sistema, lo más seguro es consultar las especificaciones del vehículo y, si es necesario, sustituir completamente el refrigerante.
Las bujías de encendido deben seleccionarse según las especificaciones del fabricante del motor, incluido el grado térmico, las dimensiones y la separación entre electrodos. Para algunos motores, especialmente los turboalimentados, se utilizan bujías de iridio o platino con una mayor vida útil, que puede alcanzar aproximadamente 60.000–100.000 km dependiendo del vehículo.

En los motores diésel se utilizan bujías de precalentamiento, que deben seleccionarse según las características exactas del motor. Para garantizar la compatibilidad, lo más recomendable es realizar la selección mediante el VIN.